En proyectos de diversos sectores como agua, oil and gas, minería, Industrial y construcción – tanto en conducción de fluidos como en aplicaciones estructurales. La calidad de nuestra tubería se consolida no solo en su fabricación, sino también en su adecuado manejo durante transporte, maniobra y almacenamiento, asegurando así su desempeño y vida útil en servicio.
Una mala maniobra puede comprometer el éxito del proyecto.
La tubería de acero al carbono fabricada mediante procesos como HFW (High Frequency Welding) está diseñada para operar en condiciones exigentes. Sin embargo, deformaciones o daños en el recubrimiento pueden comprometer:
En términos prácticos, un manejo inadecuado puede afectar el desempeño esperado de un producto de alta especificación.

Durante el traslado, la vibración constante y la fricción son los enemigos invisibles del recubrimiento (especialmente en recubrimientos FBE o 3LPE ).

Un almacenamiento inadecuado, especialmente cuando se aplican cargas o pesos sobre la tubería, puede generar deformaciones, dificultando su correcta alineación y proceso de soldadura, impactando la eficiencia en la instalación.
Uso de “durmientes” o polines en la base de las camas (mínimo 3 puntos de apoyo).
Máximo 4 metros (o según diseño de cuna) para evitar aplastamiento.
Uso de tacones o topes de madera en los extremos de la cama base.
Impacto directo en el proyecto
Cuidar la tubería no es una tarea secundaria; es una decisión financiera estratégica. El cumplimiento de estas normas impacta directamente en los márgenes del proyecto:
El aseguramiento de calidad es una cultura operativa. Las empresas que lideran el mercado no son las que compran el material más barato, sino las que protegen su valor hasta el último metro instalado. En el acero, la prevención es siempre más rentable que la reparación.
Contáctanos, tenemos la experiencia y calidad que requiere tu proyecto.